El
proceso de comunicación oral se da en la interacción verbal que se da entre dos
o más personas. Este proceso consta de los siguientes elementos: emisor,
receptor, canal y mensaje. Aparentemente este es un proceso simple y se
caracteriza por su informalidad, pero se hace complejo en la medida en que
emisor y receptor deben hablar y comprender la misma lengua, para que el
mensaje tenga sentido. El que emite debe tener la intención de comunicar, el
receptor debe estar dispuesto a recibir y comprender el mensaje. Debe ser un
hablante oyente ideal y debe existir un medio físico, llamado canal, que
permite que el mensaje viaje de uno a otro.
Lo anterior describe
escuetamente el proceso de comunicación oral, que posee otras características
específicas como: dos sujetos con roles intercambiables de emisor a receptor a
lo largo del proceso comunicativo. En la comunicación oral Intervienen
elementos paralingüísticos que contribuyen a una mejor comprensión del mensaje.
Los más comunes son: tonos de voz, gestos, movimientos del cuerpo y de las
manos; el mensaje se proyecta al receptor y este está dirigido a la fuente
sonora, razón por la cual en este discurso, se encuentran adverbios como: aquí
y ahora, así como el uso de pronombres en función vocativa, como tú y ustedes,
entre otros.
El emisor posee más
libertad expresiva. Es recurrente encontrar frases inconclusas, titubeos,
variaciones, repeticiones, muletillas, adaptaciones y correcciones durante el
acto de la comunicación misma, así como pausas, vacilaciones y falta de fluidez
en la expresión. Es efímero, permite el uso de recursos y formas lingüísticas
como los tonos, volumen de voz y figuras estilísticas, que cumplen una función significativa,
fenómeno que no se presenta con los mensajes escritos.


